Ciencia Política

La expresión Ciencia Política sirve para indicar una orientación de estudios que se propone aplicar al fenómeno político, cada vez con mayor rigor la metodología de las ciencias empíricas.

Más brevemente en sentido restringido o técnico es entonces “ciencia de la política”, según la metodología de las ciencias empíricas más desarrolladas como la física o la psicología.

No a describir aquello que es sino a delinear lo que debe ser. A lo que suele darse comúnmente el nombre de filosofía política.

Existe una Ciencia de la política y un arte de gobernar, leyes constantes en la vida política cuyo desconocimiento puede provocar desastres hasta el derrumbe de un régimen.

Los males políticos se remedian con buenas políticas.

¿En qué depende la organización de la sociedad, la acción y voluntad de los hombres y en que medida se resiste a ella?

Las posiciones que se adopten frente a ella determinan las dos tendencias en que puede dividirse el pensamiento político.

De un lado se sitúa Platón, los utopistas, los ideólogos del siglo XVIII, Rousseau y la escuela contractualista cuya concepción inspira gran parte del constitucionalismo contemporáneo, basada en principios de derecho natural.

Esta escala toma como punto de partida al hombre y realizar la felicidad del ser humano.

El otro grupo de pensadores desde Aristóteles hasta la mayor parte de los modernos, pasando por Maquiavelo y Burke fundó sus doctrinas en el estudio de la colectividad organizada tal como se presenta históricamente y trata de inducir las leyes a que obedecen los movimientos colectivos.

Los hombres con su voluntad y su acción influyen en las construcciones políticas y sociales y es natural que persigan una organización social y política que los haga felices.

Si la posición idealista es por lo común la de los revolucionarios, que pretenden introducir en la sociedad reformas fundamentales, la posición realista es más bien una posición conservadora.

El ideólogo es un idealista, el hombre de estado es un realista.

El saber político es saber humanista.

Las condiciones morales e intelectuales que sirven para obtener el poder no son las mismas que sirven para conservarlo. El hábitat mental del político y del filósofo son distintos y a menudo contradictorios, y en general quien aspira a la sabiduría no pretende al mismo tiempo el poder.

Es una realidad dramática, porque es una realidad viva y como tal obedece a normas de movimiento, apogeo y decadencia, resucesión de generaciones- con sus conflictos y sus modas- de irreversibilidad en el tiempo, de atracciones y rechazos, de entusiasmos y de presiones, de fecundidad y de muerte. ( HELLER)

El Poder

Sea cual fuere el sistema de gobierno, en cualquier época de la historia y en cualquier nación, grande o mínima, la sociedad política se compone de un ingrediente aristocrático o de una minoría de dirigentes y de un ingrediente democrático o popular.

Por más grande que sea la inteligencia y la actitud del jefe supremo, no puede enterarse de todo, ni defenderse solo contra todos.

En todo gobierno personal hay minorías dirigentes. La acción popular consiste en delegar todo el poder en un jefe. “Frenos y controles”, división de poderes.(B.3)

Ninguna legislación crea poder ni transforma las relaciones existentes en materia política.

La legislación para ser válida debe limitarse a reconocer la realidad ajustándose a la naturaleza de los fenómenos, es decir a expresar por escrito la construcción real del Estado.

Cuando no es así queda reducida a una nueva expresión de deseos de un documento ideológico, de una ficción.

La legislación, está pues subordinada a la política y puede ser juzgada a la ley de la Ciencia Política y no al contrario.

Este equilibrio dinámico de la estructura social está basado en los términos:

DEBIL-FUERTE

Equilibrio de la escala de poder:

PODER PERSONAL

MINORIA DIRIGENTE

EL PUEBLO

Democracia y Concertación Social

El problema de la democracia, de sus características y su prestigio es tan antiguo como la propia reflexión de las cosas de la política y ha sido propuesta y reformulada en todas las épocas y un examen contemporáneo sobre el valor de la democracia no puede prescindir de una referencia aún rápida a la tradición.

Una de las primeras disputas de que se tenga noticia en torno a las tres formas de Gobierno es narrada por Herodoto en torno a la futura forma de Gobierno en Persia.

a) Teoría Clásica: O Aristotélica consiste en el Gobierno del pueblo o los ciudadanos, es distinguido de la monarquía como gobierno de uno solo y de la aristocracia como gobierno de pocos

b) Teoría Medieval: De derivación romana, de la soberanía popular o representativa, donde el poder supremo deviene del pueblo y sea representativo o derive del Príncipe.

c) Teoría Moderna: Teoría Maquiavélica, nacida con el surgimiento del Estado Moderno en la forma de las grandes monarquías, esencialmente la forma de gobernar son dos: la monarquía y la república.

CONCERTACIÓN SOCIAL

Es la relación entre el Estado y la Sociedad Civil, entre lo público y lo privado, estas relaciones no son directas (los canales de mediación más corrientes sigue siendo el sistema partidario, los lobbies, los grupos de presión, los grupos de interés organizados, las distintas corporaciones).

El liberalismo en estado puro ha dejado de tener vigencia.

La concertación social puede ser vista como una de esa modalidades de mediación entre sociedad y sistema político.

El compromiso, capitalismo, masa obrera, burguesía, democracia, Welfare State,”intereses”,”precios”,”salarios”,intervención con o sin ella del estado, modalidades bilaterales, son un agente más de la concertación.

La institucionalización en América es inestable por eso es que tengan un grado menor de legitimidad para regular conflictos del tipo económico-sociales.

El alto grado de participación de los sindicatos obreros en las negociaciones colectivas.

Sabemos que en el caso Latinoamericano los mecanismos del Estado de Bienestar no llegaron nunca a ser consolidados, que estamos sufriendo una crisis económica internacional desde una posición particularmente desventajosa.(Grossi Dos Santos)

Actores Sociales y Procesos Políticos

La definición de la sociedad moderna industrial como categoría genérica que abarca diferentes tipos de sociedades industriales, requiere la distinción en diferentes tipos.

En este enfoque encuadramos la Teoría de la Elección Racional que considera a los Actores sociopolíticos como racionales y dada cierta distribución de recursos (políticos-institucionales-económicos e ideológicos).Su comportamiento va a estar orientado a la defensa de sus intereses en una relación “medios-fines”.

En este marco tienen diferentes opciones y lo que hagan es sustancial para el proceso político.

Más allá del ambiente institucional requerido hay que dejar margen para una amplia gama de variaciones estructurales. Es decir para muchos tipos diversos de sociedad industrial.

El desarrollo económico a través del cual los mecanismos funcionalmente requeridos para el “crecimiento auto-sostenido” se incorporan al mismo.

El tipo ideal de una economía desarrollada:

-Empleo de fuentes de energía de alta potencia

-Tecnología de alta eficiencia

-Mecanismos apropiados (recursos institucionales y humanos) para la creación de innovaciones tecnológicas y organizacionales.

Dichos mecanismos deberían garantizar el surgimiento de nuevos sectores dinámicos.

-La adecuada diversificación de la producción

-Predominio de la producción industrial sobre la producción primaria.

-Una apropiada mezcla “mezcla” de industrias de capital y bienes de consumo, de acuerdo al país y su estado de desarrollo, PNB Y PBN.

La expansión económica tiene lugar sobre la base de la modernización y expansión de alguna producción primaria especializada y su integración en el mercado internacional.

El concepto de desarrollo político es aún más polémico que el desarrollo económico. Se pueden destacar tres principales:

-“La organización racional del Estado”

-Capacidad de originar y absorber los cambios estructurales en las esferas económicas, políticas y sociales.

-Algún tipo de participación política de toda o la gran mayoría de la población adulta.

Finalmente la modernización social se concibe ante todo como una categoría residual ilustrada (antes que definida) mediante una enumeración de los subprocesos que lo componen, tales como:

1) la “movilización social” de una creciente proporción de la población.

2) La urbanización o la creciente concentración demográfica. Una de las expresiones más típicas de la movilización.

3) Otros cambios demográficos como la disminución de las tasas de mortalidad y natalidad y los cambios en la estructura de edad.

4) Cambios en las estructuras familiares; así como en los grupos de parentesco. Clivajes en la cúspide de la sociedad especialmente de la concentración del poder.

La interrelación entre los componentes debe considerarse como de causalidad recíproca. (Atrasos-Adelantos).

Ejemplos conocidos: el aumento de la urbanización (concentración demográfica en zonas urbanas) o la disminución de la tasa de mortalidad.

El significado de “decisión” debe definirse en función de la gama de “opciones” que se hallan concretamente a disposición de los actores. En determinadas “configuraciones” de características estructurales.

Otro factor es el grado de conocimientos y tecnología científica a disposición de los actores. El grado de “espontaneidad” de “toma de conciencia” de “planificación” en el cual tiene lugar la transición es un factor importante que hay que tener en cuenta.

Pues estos por lo general siguen dos procedimientos diferentes:

1) La experiencia histórica del modelo occidental puede adoptarse como criterio o base de comparación general, como los ejemplos dados en antecedente.

2) Puede emplearse equivalencias basadas en promedios y en la correlación estadística de los indicadores de los diversos procesos en varios países.

Regímenes Políticos.

Leonardo Morlino define como cambio político cualquier transformación que acontezca en el sistema político y/o en sus componentes.

Se puede entonces indagar los niveles de cambio:

1) Cambios de todos los componentes del sistema;

2) Uno o algunos (cambio intrasistémico o componencial)

3) De alguno solo o algunos de los elementos o factores (cambio intracomponencial o factorial); finalmente

4) Cambio interfactorial

Las dimensiones deberán referirse a siete aspectos:

MODO- PROFUNDIDAD- DIRECCIÓN- CONTENIDO- TIEMPO- LUGAR DE ORIGEN-SITUACION HISTÓRICA-

En consecuencia el cambio puede ser:

1) CONTINUO

2) PACIFICO

3) COMPENSADO

4) FUNDAMENTAL

5) ORIENTADO

6) EN EXPANSION

7) INNOVADOR

8) ACELERADO

9) INTERNO

10) HISTORICAMENTE DEFINIDO, INDEFINIDO O ATEMPORAL.

El desarrollo es un cambio fundamental del sistema. Comporta una implícita valoración positiva y se caracteriza por la diferenciación de las estructuras políticas.

Dimensiones diferenciadas de los tipos de cambio político

DESARROLLO

MODERNIZACION

CRECIMIENTO

DECADENCIA

Desde este punto de vista la revolución en sus aspectos políticamente relevantes venía difundida como un cambio discontinuo fundamental, violento, innovador e históricamente indefinido. Aunque limitado a la era moderna.

El objeto del cambio no es ya el sistema político, sino el régimen.

MOVILIZACION POLITICA: Es uno de los más importantes a considerar, el proceso en cuestión se manifiesta y desarrolla a nivel de la comunidad política.

Una distinción de la dicotomía comunidad-política/ régimen.

Objetivos e Instrumentos de los principales Actores Sociales

Dado el grado de complejidad que la sociedad argentina alcanzó en el período 1955-1976, sólo como paso metodológico, se clasifica en:

FUERZAS ARMADAS

MOVIMIENTO SINDICAL

IGLESIA

PARTIDOS POLITICOS

La fuerte inestabilidad política, no es solo exclusivo de los sectores enumerados, sino que aparece como constante derivada del descreimiento generalizado en la eficacia del sistema democrático. Cuyas causas más profundas deben rastrearse en la herencia de pautas, normas y conductas internalizadas durante el período precedente.

La Guerrilla:

Entre las organizaciones armadas a fines del año 60: Los Montoneros.

Con accionar en el interior del país y en la capital, convirtiendo a esta organización política-militar en la más poderosa de la argentina y en la más potente fuerza guerrillera urbana en toda América Latina.

Sus antecedentes podrían rastrearse en el proceso de radicalización de la Juventud Peronista durante la década del 60.

Con una evolución semejante operada en los cuadros nacionales y católicos, movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo que tendría a legitimar una solución revolucionaria.

Desde 1968, fecha de su fundación hasta 1970, que se caracterizó por tácticas de guerrilla urbana, cuyo objetivo fue el deterioro del Gobierno de Onganía.

A partir de 1970 salió del anonimato a raíz del secuestro y muerte de Aramburu.

Asegurada la salida electoral que se concretó en 1973, su objetivo fue diezmar la burocracia sindical que obstaculizaba su proyecto revolucionario.

Se integraron al Peronismo para constituirse en su brazo armado con la aceptación plena del liderazgo de Perón.

Se inició un buen período de “legalidad” pero sin poder captar la parte mayoritaria de la clase obrera.

El enfrentamiento ideológico más claro entre la izquierda y la derecha del partido durante la tercera presidencia de Perón llegó a su punto culminante en septiembre de 1973, cuando el presidente se definió categóricamente a favor de la rama sindical.

El sentimiento de frustración llevó a los montoneros a la acción terrorista frente a los herederos de un gobierno al que juzgaron “ni popular- ni peronista”.

CULTURA POLITICA

La Cultura Política como Orientadora de los Procesos Políticos

Tomando en cuenta las actividades políticas Almond distingue tres tipos de cultura:

-Parroquial

-De súbditos

-Participativa

La primera cultura define a aquellos sistemas políticos en el que los individuos manifiestan una escasa o nula identificación con el sistema del que forman parte. La segunda cultura política identifica a aquellos ciudadanos que plantean demandas para no estar dispuestos a participar activamente en el sistema. La tercer cultura política se caracteriza por tener ciudadanos explícita y activamente interesados en la vida política, tanto obedeciendo como participando.

Es decir, como una abstracción que sirve para categorizar, generalizándolos, los comportamientos políticos. Por eso nunca se da estrictamente una correlación absoluta entre el tipo ideal y los comportamientos políticos.

Da relevancia a tres aspectos fundamentales del comportamiento cívico: 1) el grado de confianza que tienen los ciudadanos en sus posibilidades de ser políticamente influyentes; 2) a su percepción de la competencia política como un proceso armonioso, conflictivo o mortal; 3) al grado de homogeneidad de la cultura política que lo encuadra.

Del grado de homogeneidad de la cultura política depende el que exista fragmentación o no en la comunidad; cuanto más dividida está la misma en grupos irreconciliables menor será la posibilidad de lograr la homogeneidad política que caracteriza a las democracias exitosas.

Por eso denomina a los grupos que producen esa fragmentación como facciones, las que para el constituyen sub-culturas en relación a la cultura política que distingue a una nación.

Todo individuo resulta políticamente relevante en la medida que asume un rol político, es decir que participa activamente en el proceso político, influyendo directamente -o por medio de relaciones de representación establecidas con otros individuos-sobre el mismo.

Para Almond la democracia depende sustancialmente de las actitudes psicológicas de la ciudadanía. Por eso define a la cultura política como el conjunto de las actitudes y las orientaciones que tienen los miembros de un sistema hacia la política.

De todas estas influencias teóricas que gravitan sobre su construcción de conceptos y categorías analíticas, hay dos más fuertes que las restantes: la acentuada identificación con todo aquello que concierne a los componentes psicológicos de la conducta política y la absoluta adhesión a las modernas técnicas de la investigación de campo.

En 1966, publica su artículo “Teoría Política y Ciencia Política”, donde toma como referencia a la obra de KHUN, para sostener que el concepto de sistema político es el producto de un nuevo paradigma emergente en la Ciencia Política, constituyendo un instrumento para codificar y organizar datos empíricos.

Ej.: Sistema-Universo-Galaxia-Mundo-Luna- Planeta.

B) EL BIEN COMUN Y LA VOLUNTAD DEL PUEBLO

Schumpeter

La filosofía de la democracia del Siglo XVIII puede ser comprendida en la siguiente definición: el método democrático es aquél sistema institucional de gestación de las decisiones políticas que realiza el bien común, dejando al pueblo decidir por sí mismo las cuestiones en litigio mediante la elección de los individuos que han de congregarse para llevar a cabo su voluntad.

Se sostiene que existe un bien común, faro orientador de la política, es fácil definir y que, puede hacerse percibir a toda persona normal por medio de la argumentación racional.

Lo único que puede provocar un desacuerdo aparte de la estupidez y de los intereses siniestros y explicar las diferencias y la oposición en cuanto a la rapidez con que hay que llegar a la meta.

Así cada miembro de la comunidad, consciente de esa meta, sabiendo lo que quiere y discerniendo lo que es bueno y lo que es malo toma parte activa y responsablemente en el fomento del bien y en la lucha contra el mal y todos los miembros juntos fiscalizan los negocios públicos.

Los procedimientos para fabricar los problemas que apasionan a la opinión y la voluntad popular acerca de los problemas, son similares exactamente a los que se cumplen en la propaganda comercial.

La democracia significa también que solo el pueblo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar los hombres que han de gobernarle.

La incesante lucha de la competencia para lograr el poder o permanecer en el imprime a toda consideración de las medidas políticas y administrativas el sesgo tan admirablemente expresado por la frase “operar con votos”.

Condiciones para el éxito democrático:

-El material humano de la política, los hombres que componen los organismos del partido, que son elegidos para servir en el Parlamento, que trascienden los cargos de Gabinete, deben ser de una calidad suficientemente elevada.

-Talento y carácter

-Dominio efectivo de la decisión política

-Autodisciplina democrática, legalmente competentes.

LA OPOSICION POLÍTICA

¿Cuánta oposición es aceptable para quienes creen en el valor esencial de la comunidad política democrática? ¿Cuál es su equilibrio entre consenso y el discurso?

Ocho son las pautas pertinentes, en contrate con otras disposiciones posibles, cabe preguntarse hasta que punto un modelo determinado maximiza:

1) La libertad de pensamiento y de expresión, incluyendo oportunidades para que las minorías disidentes hagan conocer sus opiniones a otros ciudadanos y a los gobiernos.

2) La oportunidades para que los ciudadanos participen en la vida política.

3) El control sobre las decisiones del gobierno por las mayorías (más que minorías) de ciudadanos, electores y funcionarios electivos, cuando se producen conflictos políticos.

4) La racionalidad de la discusión política y la elaboración de decisiones, en el sentido de una creciente comprensión, por parte de los ciudadanos y de los dirigentes, de los objetivos implícitos y de los medios apropiados.

5) El consenso en la discusión política y la elaboración de decisiones, en el sentido de buscar soluciones capaces de reducir al mínimo el tamaño, el resentimiento y la coacción de las minorías derrotadas, y elevar al máximo el número de los ciudadanos que consideren que sus objetivos han sido alcanzados adecuadamente por la solución adoptada.

6) La solución pacífica de los conflictos y la minización de la violencia política.

7) La resolución de las cuestiones políticas urgentes, en el sentido de que el gobierno dirige su atención a cualquier cuestión que le sea señalada como urgente e importante por una proporción sustancial de ciudadanos o dirigentes, y adopta soluciones que satisfagan al mayor número posible de ciudadanos.

8) La confianza y lealtad ampliamente difundidas hacia la comunidad constitucional y democrática.

Estos son suficientes para dar una idea de la magnitud del problema de la evaluación.

No se puede promover un objetivo, más allá de cierto punto sin sacrificar otro.

Ahora bien, si la existencia de la oposición política evidencia la libertad de Acción Política, es también un símbolo de falta de libertad de obligaciones políticas entre quienes se oponen al gobierno. Con ello pretendo distinguir entre: 1) una comunidad política en la cual una minoría amplia y permanente acepta procedimientos y disposiciones constitucionales, aunque detesta las políticas del gobierno, al que juzga tiránico no tanto por sus modos de proceder como por los que hace; y 2) una comunidad en que el acuerdo es tan extenso que las minorías son microscópicas e inestables, y nadie se siente muy perjudicado por las leyes que es obligado a obedecer.

Libertad, disenso y consenso

La sensibilidad hacia estos criterios arriba mencionados conduce a preocuparse por el alto costo del discurso ilimitado, a destacar la importancia del consenso, sobre todo si se

Así, un país de bajo consenso, como Italia puede en realidad asegurar mayor Libertad de Acción Política ( a los comunistas, monárquicos y fascistas, por ejemplo) que un país como los Estados Unidos, donde el consenso es notablemente más elevado.

Así pues, un sistema de bajo consenso muestra mayor propensión a imponer costos, como los puntos muertos, la violencia política, la inestabilidad constitucional y la destrucción de la democracia misma.

Comenzaremos por considerar a la política como una actividad vinculada con la adopción de decisiones corrientes.

Una línea de pensamiento dominante en los medios académicos norteamericanos y de gran influencia en la ciencia política en general es el pluralismo.

-El pueblo se autogobierna en una variedad de asociaciones relativamente autónomas.

-Reivindicación de los gobiernos locales

-El bien común puede ser alcanzado en una democracia pluralista.

De modo que el pluralismo dirige su atención para la elección de líderes alternativos y a las decisiones específicas del Estado.

Originalmente la democracia se desarrollo en la ciudad-estado de la antigüedad, en los tiempos modernos el ideal democrático a consecuencia del crecimiento en escala del ámbito al que ese ideal se aplicaba: el Estado- Nación.

Se tomó conciencia que para explicar la lógica de la igualdad política en el Estado–Nación era necesario reemplazar la democracia directa de asambleas por el gobierno representativo.

Robert Dahl, uno de los fundadores de la Revolución americana, analizó modelos democráticos, para una república no-tiránica, que no se estableciese un poder omnímodo de las mayorías que avasallen los derechos o como el populista que maximizaba los principios de soberanía popular e igualdad política.

Para pensadores como Hanna Arendt y Claude Lefort, la política necesita del encuentro de los hombres en un ámbito público.

La Polis es el ámbito de acceso a la libertad, los hombres se relacionan sin subordinarse a ningún mando. El advenimiento de la modernidad acarreó la expansión de una esfera anteriormente inexistente, la de la sociedad.

Se produce el advenimiento de la sociedad de masas, los hombres llegan a la máxima soledad, librados a estados subjetivos, que les impide construir certezas.

En estas circunstancias, se hace posible el advenimiento del totalitarismo en el cual la ideología sustituye al pensamiento y el terror puede imponerse porque los hombres carecen de la compañía que suministra su condición plural.

De modo que para Arendt la modernidad acarrea la despolitización que equivale a una frustración de lo más característico en el hombre.

Según Laclau, el campo de lo político se forma en un antagonismo en el carácter de las alternativas y su sola posible resolución a través de las relaciones de poder.

Así como lo político es del orden de lo sedimentado.

Parte de la distinción entre relaciones de subordinación y relaciones de opresión. En esa transformación de las relaciones sociales constructora de antagonismos reside la esencia de la acción hegemónica.

Principios de Base de la Democracia

La experiencia de la relación representativa se remonta a las experiencias medievales de los “estados”, su desarrollo se inicia en el siglo XIX, de hacer factible su expresión de los ciudadanos a través de sus representantes, de modo que se atribuía a la representación una función mediadora y reguladora.

La representación no absorbe toda la vida política. El pueblo, la sociedad, conserva cierta unidad política y formas de expresión más allá de la decisión de los gobernantes.

Según Bernard Manin, esta atravesó la fase inicial del parlamentarismo ya avanzado de este siglo, la democracia de partidos para entrar en la actualidad bajo las apariencias de la crisis en la democracia de lo público.

LA DEMOCRACIA DE PARTIDOS:

El parlamento es donde se reflejaba una relación de fuerzas entre intereses sociales encontrados. Es el debate que no se produce en el parlamento sino en el seno de cada grupo partidario y en la relación que los partidos establecen con la población en el transcurso de las campañas electorales, al organizar la expresión de la opinión pública.

En esta forma política reinan el militante y el hombre de aparato.

Para Bernard Manin, desde los años setenta se percibe una ruptura del paradigma de la política como expresión de la división social.

Se elige por las imágenes que trasmiten los candidatos por sus intervenciones mediáticas, las que vehiculizan un “estado-político”.

Pero la transformación más fundamental es la que modifica la relación entre lo social y lo político.

En consecuencia, la “oferta política” adquiriría una gran autonomía.

En el comportamiento electoral Bernard Manin no se caracterizaría por la despolitización sino más bien por la deliberación en el electorado, hay eficacia en el debate de las campañas electorales que involucran al electorado donde el “voto-cautivo” es cada vez de menor significado.

La declinación de la pasión política, que rodea este clima de consenso en torno a enunciados republicanos produce un sentimiento ambivalente, se extraña la movilización cívica.

LA DEMOCRACIA COMO LIBERACION:

La democracia puede ser considerada esencialmente como una forma de sociedad, una suerte de formato de todos los vínculos sociales con lo que la deliberación como cuestionamiento y constitución de los vínculos sociales adquieren centralidad.

TEORIA DEL ESTADO

M. S. Bonetto

C-1) La problemática de la Ciencia Política. Teoría y Práctica de la Política.

El Estado Moderno, también denominado “Estado Nacional”, se construye en el círculo cultural europeo, en un largo proceso que se desarrolla en líneas generales desde el siglo XIV (según ciertos autores este se inicia ya desde el siglo XIII) hasta el siglo XVI, aunque existan formaciones estatales tardías en Europa.

En la actualidad, el abordaje de la conceptualización sobre el Estado, hace referencia a esta organización política, tal como resulta, luego del decisivo pasaje histórico-político, de la idea de un gobernante que organiza y conserva su Estado ( Estado Absolutista) a la noción de un orden legal y constitucional independiente(Estado de Derecho) que el gobernante tiene la obligación de preservar.(Alford y Friedland, 1991).

Alford y Friedland (1991) entienden que el análisis del Estado, en las democracias capitalistas occidentales, proviene de alguna de las tres grandes perspectivas teóricas que según estos autores son : la pluralista, la dirigencial y la clasista.

Así en cuanto al primer aspecto, el enfoque pluralista, otorga relevancia al nivel individual, el dirigencial al organizacional y en el clasista se preferencia la estructura económica capitalista.

Dentro de esta tradición se encuentra también el enfoque conductista, el cual ya se ha estudiado y como ya lo sabemos, prioriza el estudio de la actividad o conducta política individual.

Easton define al sistema político como “el sistema de conducta más inclusivo de una sociedad para el establecimiento autorizado de valores”.

En definitiva, en la perspectiva pluralista, la principal función del Estado es servir como mecanismo neutral para agregar preferencias e integrar mediante la corporización de los valores consensuales. Advertimos así, como una tradición teórica ideológica (individualista liberal) y una determinada perspectiva metodológica (la empírico analítica en su versión conductista) confluyen en un análisis del Estado que no lo toma como problemática central, sino en una versión sistémica, como un proceso de asignación autoritaria de valores, resultado de interacciones, marginando conceptos como Estado, ley e instituciones.

El Estado como organización política, sería una instancia necesaria mientras no existan relaciones sociales directas y espontáneas, y se trata de una instancia de mediación exteriorizada y sustantiva.

Lechner (1981) sostiene que tanto la utopía liberal del buen orden, como la comunista, remiten a la extinción del Estado y de toda relación de dominación, se trataría de un mundo feliz y libre de contradicciones.

Pero tanto la utopía del mercado perfecto, como del sueño del hombre que puede cazar a la mañana y pescar por la tarde, y por la noche dedicarse a criticar, suponen una vida sin limitaciones, un mundo sin orden. Sin embargo,no existieron, ni existen, tales relaciones sociales directas, por ello el proceso social debe ser ordenado, estructurado y formalizado a partir del Estado.

Es en este marco, que debemos ubicar a la Teoría del Estado de Heller, como una alternativa de las muchas que contiene esta corriente dirigencial u organizacional, que a su vez es una alternativa, entre otras, de abordaje del Estado, como ya lo explicamos.

Dentro de la producción intelectual que se ha denominado “Teoría del Estado” debemos distinguir las teorías jurídicas del Estado, que no tratan de dar cuenta de la estructura real, efectiva del Estado, sino de su aspecto jurídico, medinate una conceptualización que comprende todas las propiedades jurídicas del Estado (por ej.: KELSEN).

La Teoría del Estado de Heller, por el contrario, pretende explicar la concreta realidad del Estado y sus tendencias de evolución. Critica a las primeras refiriéndose a Kelsen, quien la priva a la organización estatal de su condición de realidad histórica-política “al convertir al Estado en un orden normativo ideal, según los postulados de la ciencia del sentido, y al absolutizar, estimándolas como trascendentes de la historia, a las formas jurídicas, privadas en lo posible de contenido”.

Aproximaciones al Objeto

Sostiene Heller: “La Teoría del Estado se propone investigar la específica realidad de la vida estatal que nos rodea. Aspira a comprender al Estado en su estructura y función actuales, su devenir histórico y las tendencias de su evolución”.

A partir de este planteo inicial, Heller explicita su concepto de ciencia:

“La Ciencia Política solo puede tener función de Ciencia si se admite que es capaz de ofrecernos una descripción, interpretación y crítica de los fenómenos políticos que sean verdaderos y obligatorios.”

A partir de ello, se puede distinguir:

1) Heller ya en su momento, propone un análisis que integra la descripción de las regularidades presentes en la realidad social, con el entendimiento de los hechos sociales, en la convicción que el significado forma parte constitutiva de la acción humana, y en la creencia también que un entendimiento teórico adecuado de la realidad social y política debe ser crítico.

2) Propone la indagación acerca de cuándo, una declaración que describe, interpreta y critique en ciencia política, puede considerarse verdadero y obligatoria.

Esto resulta relevante para el autor, a los fines del conocimiento científico, ya que si no se poseen criterios para seleccionar los hechos adecuados y de importancia, para la descripción del “fenómeno político”, las afirmaciones que sobre esos procesos se hagan, servirían sólo como armas en la lucha política o para la defensa de posiciones de dominación, pero no cumplirían una función teórica.

La búsqueda de estos criterios, resulta central para la ciencia política. Así superando la conciencia ingenua, que dogmáticamente atribuye validez a las propias concepciones que coinciden normalmente con las de un medio, puede emerger una conciencia crítica que distingue entre conocimiento objetivo y voluntad subjetiva, entre concepto e interés.

A partir de allí, a la conciencia crítica le quedan dos posibilidades:

1) O descúbre criterios que puedan aceptarse como “verdaderos y obligatorios” por todos los grupos que disputan en un determinado contexto, permitiendo atribuir un significado a su contienda, aunque no es necesario, según Heller, que estos criterios trasciendan la historia y la sociedad.

Así correspondería a la ciencia política la formación de establecer estos criterios.

2) O si la ciencia política no le es posible presuponer tales “criterios” que sean aplicables a todos los contendientes para la verdad y obligatoriedad de sus afirmaciones, entonces perdería su condición de ciencia.

Así una ciencia que se pretende critica no solo debe advertir lo que tienen de peculiar esas formaciones históricas, sino que también ha de superar ya la ingenuidad, de eludir el análisis de la dependencia que todas las concepciones políticas pueden tener respecto a los intereses de poder ( factores de poder, grupos de presión, ideologías, etc.)

En estas formulaciones Heller se vincula a la teoría crítica.

Pero esa relativización, no pone en peligro el sentido y función de la ciencia política, sobre todo, esto lo sostiene Heller respecto a los círculos latinos y angloamericanos, ya que en esos ámbitos se postula una “relativa autonomía del espíritu” frente a la situación de interés temporal y socialmente cambiantes.

El peligro mayor que acosa al carácter científico de la teoría política, lo advertía Heller en aquellos enfoques que poseían una importante presencia en su tiempo, entre otras, aquellas “filosofías de la vida” de Nietszche, Bergson y corrientes irracionalistas tales como las de Pareto, para quien todo postulado de la ciencia política es solo la sublimación de una situación vital, completamente individual y absolutamente irracional.

Esto produciría el suicidio de la ciencia política, según el autor, no quedando ninguna posibilidad de criterios objetivos.

Heller entiende que si no existe una conexión de sentido, ni en la teoría ni en la práctica, tampoco pueden existir ninguna base de discusión común, incluso ninguna conducta racionalmente moral, sino sólo un obrar orientado a vencer e incluso aniquilar al adversario.

Heller entiende al hombre como producto y productor de su historia. Lo devenido no constituye sólo pasado, no es extraño al sujeto histórico.

Por el contrario, todo pensamiento es expresión de una concreta situación de vida, pero también puede conservar su validez, más allá de su génesis, para situaciones distintas.

Se trata del conjunto de condiciones naturales y culturales que se encuentran impresas en el Ser y en la conciencia del hombre y constituyen la base de su obrar histórico -social.

Se extienden a todos los grupos, condicionan a todos los hombres y algunas de ellas permanecen inmutables por períodos extensos en el tiempo.

A. PROBLEMÁTICA DE LA CIENCIA POLÍTICA

Un problema surge cuando en la realidad ha aparecido algo que desde un punto de vista resulta cuestionable y exige una explicación.

La Teoría del Estado concebida como ciencia política se ocupa, según Heller, más allá de todo juicio de valor, y desde una óptica puramente objetiva, sólo de aquellas actividades políticas y formas institucionales de actividad que suponen un ejercicio autónomo del poder, es decir que no aparece predeterminado por normas jurídicas.

Por ello la ciencia politica se ocupa con preferencia de los problemas de gobierno y legislación y sólo en circunstancias especiales de los de jurisdicción y administración.

Sin embargo, cuando los órganos jurisdiccionales o administrativos pueden producir una alteración sustancial en la distribución del poder político ( por ejemplo las Cortes Supremas que adhieren al modelo norteamericano) o cuando la actividad judicial o administrativa supongan un estímulo o traba para el Gobierno o Legislación ( por ejemplo las dictaduras) estas formas de actividad ingresan en el campo de análisis de la ciencia política.

En la actualidad, se ha acrecentado notablemente la relevancia de la relación internacional-nacional.

Y en cuanto a las temáticas jurídicas, sólo le interesan a la ciencia política, en tanto el derecho legitima, limite o fundamente el poder político. Y en definitiva forma parte de la ciencia política, la doctrina política-sociológica del derecho, pero no la jurisprudencia dogmática.

B.) LA TEORIA DEL ESTADO COMO CIENCIA DE LA REALIDAD

Heller reitera su posición frente a las limitaciones de otras Teorías del Estado que proponen un abordaje, estrictamente jurídico, porque dejan sin examinar gran parte de las más importantes problemas teóricos y prácticos que interesan en el análisis del Estado, que son precisamente los antes enumerados.

Repasando:

1) El tema de la organización y distribución del poder político, así como su adquisición.

2) La descripción y explicación de la organización estatal en articulación con sus condiciones naturales, y especial con su conexión con la Constitución jurídica del Estado.

3) La descripción de las más importantes formas de autoridad política, la organización y acción de los grandes grupos dentro del Estado.

4) La expresión del papel que desempeñan las ideas políticas en el desarrollo de las instituciones políticas.

5) La relación de los poderes políticos organizados con los grandes poderes sociales ( clases sociales, Iglesia, opinión pública, organizaciones económicos-financieras,industriales, sindicatos y otras.)

6) El Estado y su relación con los poderes internacionales y los otros Estados.

C.) A MODO DE REFLEXIÓN

En este punto Herman Heller, además de precisar con claridad, fundamentando sus criterios de selección, sobre cual es su objeto de investigación (Estado Moderno) y cuáles son las problemáticas de la Teoria del Estado como ciencia política, plantea algunos presupuestos centrales asumidos por el autor, sobre los requisitos del conocimiento científico.

No obstante ello, podemos adelantar, y eso quedará más fundadamente abierta a la discusión luego del análisis metodológico, que se acerca más a un enfoque crítico dialéctico.

II. APROXIMACIONES AL METODO

Heller hace presente que la preocupación por el método se vio favorecido en su tiempo por la conmoción producida por diversos hechos históricos, sobre los fundamentos de la vida del Estado y la reflexión que se producía sobre él.

Y entiendo que existen cuestiones centrales : “ Dentro del método hay que ocuparse de la relación que existe entre el sujeto que conoce y el objeto conocido, del problema de la actitud cognoscitiva y los modos de trabajo y el modo de formación de los conceptos”.

Rescata valiosas sugestiones de la crítica de la razón histórica emprendida por Dilthey; así como de fenomenología de Husserl. Finalmente, sostiene que los estímulos más importantes para la Teoría del Estado provienen de Hegel y su método, aunque el renacimiento hegeliano no haya aportado mucho más de lo realizado por Marx y Engels en la mitad del Siglo XIX.

A.) EL MÉTODO DE LA COMPRENSIÓN EN LA CIENCIA CULTURAL

Sin entrar a analizar la cuestión monismo-dualismo, articulado más con la situación del debate científico en el período de Heller, se advierte cómo el autor distingue entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, así también diferencia la conducta humana de la animal, según el mismo criterio empleado por Marx y que permite distinguir una conducta “ que pertenece exclusivamente al hombre”. Así diferencia una conducta puramente instintiva que se reitera por siglos y aquella conducta humana que no se limita a cambiar de forma a la materia que le brinda la naturaleza, sino que realiza en ellas sus fines.

La distinción entre ciencia de la naturaleza y ciencia de la cultura es clara para el autor.

La cultura aparece así como la inserción de fines humanos en la naturaleza, aunque al hablar de fin no lo hace en un sentido racionalista-utilitario, sino amplio.

Por otra parte, la cultura no es una creación libre del espíritu, sino la transformación de la naturaleza según fines, que está limitada así como por las propias leyes naturales, por las leyes físicas y psíquicas del hombre.

Esto según Heller, lo entendió claramente Marx al sostener que la sociedad civil es la más desarrollada forma de organización, y por eso permite a partir de ello, la comprensión de todas las formas sociales anteriores. Lo contrario no resultaría posible.

B.) LA TEORIA DEL ESTADO COMO CIENCIA DE LA REALIDAD

Heller replantea un análisis específico sobre que se entiende por cultura, articulado probablemente a discusiones sostenidas en su tiempo.

Por una parte la cultura puede entenderse como “aquella porción del mundo físico que cabe concebir como formación humana encaminada a un fin”. Esto es lo que se concibe como cultura subjetiva.

Por ello Heller rechaza el error de algunos teóricos del Estado atribuyen al espíritu objetivo una esencia propia, científicamente comprensible e independiente de toda vivencia.

Se trataría de un ser “ideal” que interviene en la formación de toda cultura, considerándose que en la propia estructura vital del hombre hay espíritu objetivo encerrado.

Frente a esa metafísica objetiva del espíritu que se convirtió en una especie de misteriosa religión académica que se basa en las investigaciones lógicas de Husserl y en la que incluye a Dilthey, Spann, Springer y otros, incluso vinculándolos a la línea de Kelsen, opone la metafísica del espíritu de Hegel, que por el contrario es considerablemente realista.

Para concluir, La Teoría del Estado, según el autor, es una ciencia sociológica de la realidad que “considerando al Estado como una formación real, histórica, se propone comprenderlo y explicarlo causalmente mediante la interpretación de la conexión de actividad histórico-social.

C.) EL ESTADO COMO ESTRUCTURA HISTÓRICA

Desde una conciencia ingenua no se concibe a las formaciones sociales como algo que ha devenido y que deviene, es decir no se les conoce su carácter de formaciones de actividad humana histórica. Por ello se las entiende como formas inmutables, como algo regido por leyes eternas. Presentando así la firmeza de formas naturales de la vida social.

Pero esta conciencia ingenua debe ser superada, según Heller, por la crítica histórica-dialéctica. Así ese rígido mundo de formas, aparece como realmente es, como acaecer humano.

Desde esta perspectiva, el Estado pierde su carácter estético y se convierte en un fragmento de la Historia.

Heller, entiende que la misión de la ciencia de la historia se orienta a la exposición de este carácter de proceso de los fenómenos sociales.

Pero la Teoria del Estado no es ciencia histórica.

La Teoría del Estado como ciencia de estructuras, considera al Estado como estructura histórica y como función dentro de la totalidad de la estructura concreta histórico social.

Las categorías políticas se transforman, y la estructura del Estado depende de la historia.

III. TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA POLÍTICA

Heller plantea así el análisis de la distinción predominante en su ámbito intelectual, que pretendía una tajante diferenciación entre la Ciencia Política como ciencia práctica y de valoración, y la teoría del Estado como ciencia teórica y no valorativa.

Heller advierte que la especial naturaleza del Estado y de las demás formaciones sociales es lo que hace que la ciencia política no pueda consistir sólo en juicios de valor, prescindiendo de los juicios del ser, y a la inversa, ningún conocimiento científico sobre el Estado (u otro objeto de la ciencia política) no puede estar constituído por puros juicios del ser, trascendiendo de los juicios de valor.

“El juicio sobre lo posible político se obtiene de la valoración sobre lo político real”.

Por ello es imposible permanecr como un mero sujeto de conocimiento, frente a la disputa entre poderes reales de voluntad que pretenden conformar el futuro.

Así tampoco no es posible no ver a la realidad política bajo el aspeco de su posible mutabilidad.

Ya que de cualquier modo, la visión que tiene el dialéctico teórico el futuro, es también una orientación valorativa que trasciende de la realidad, o sea una utopía en el sentido de Mannheim. Y en función de la consideración como válidas de ciertas tendencias de evolución tendrá una idea rectora que le permite interpretar la realidad.

Su análisis de la conflictiva situación de la sociedad civil de clases, coincidente en eso con todos los análisis socialistas, fundamente la validez de las tendencias de superación. Pero como las interpretaciones ortodoxas del marxismo de su tiempo vinculaban esta superación a la desaparición final del Estado, la cuestión central de la obra herreriana, es descubrir si es posible el Estado como estructura real e histórica que afirme su existencia (en contra de la idea extensionista) al mismo tiempo que permite a partir de su acción una transformación superadora de la estructura clasista puesta en cuestión.

IV.EL LENGUAJE DE LA TEORÍA

No es posible a ciencia alguna reflejar inmediatamente la realidad sino que sólo puede representarla en conceptos, mediante procedimientos intelectuales.

Postula trabajar para el análisis del Estado con conceptos forma o conceptos estructura.

El Estado occidental de la modernidad tiene determinadas estructuras que caracterizan al Estado francés, italiano, etc., que comparten ciertas características, pero su peculiaridad individual, lo diferencia de otros “Estados” que lo precedieron o de otros círculos culturales.

El Estado como formación social es vida formada y son los actos de la voluntad humana los que lo actualizan, en forma constantemente renovada ( de allí su carácter de conexión estructural ). El carácter psicológico-histórico del concepto estructural del Estado, serían las estructuras sociales reales, que son formas abiertas a través de las cuales circula el tiempo.

Y como sostiene Heller, la especial índole del procedimiento dialéctico implica una seria dificultad de exposición. Ya que debiera ser dicho todo al mismo tiempo para satisfacer las exigencias de la conexión dialéctica y eso no resulta posible.

A MODO DE REFLEXIÓN:

Advertimos en el planteo metodológico de Heller una sorprendente actualidad, ya que el autor asume concepciones epistemológicas y metodológicas, que han sido revalorizadas luego de décadas de predominio empírico analítico.